La casa de los regalos.

Al otro lado están casí todos los PREMIOS Y REGALOS, que me habeis dado. Muchas gracias.
Ahora mismo hay un Premio de Rayén.
En un blog nuevo que espero que funcione y os guste.
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos inéditos.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos inéditos.. Mostrar todas las entradas

15 de diciembre de 2012

Casi cinco.





No le gustaba dormir en su nueva cama; había arañas escondidas por todo el cuarto y hacia muchísimo frío. Todos la felicitaban porque ya era mayor y tenia una habitación solo para ella, pero no se sentía feliz, al contrario, la llenaba de angustia y deseaba quedarse dormida de repente para no pensar en nada, ni sentir el frío que la mantenía tiritando un buen rato después de que su madre la metiera en la cama y le quitara los calcetines, la niña le pedía que se los dejara puestos para que sus pies estuvieran calientes. Discutían siempre, pero al final su madre siempre tenia la razón, sobre todo cuando le contaba que la viejecita que vivía en la parte baja del pueblo se había quedado sin un ojo por dormir con calcetines. 

En su cama acurrucada y escondida debajo de las mantas pensaba que ni así estaría a salvo, porque aunque las arañas no la pudieran picar, los lobos si podrían entrar por la ventana sin dificultad; estaba cerrada, pero no tenia cristal porque su hermano lo había roto de una pedrada y su padre que lo arreglaba todo en un momento le puso unos cartones gruesos para que los lobos no pudieran entrar de noche a comérsela… ¡pero tenia muchas dudas! ella sabia que los dientes de los lobos eran enormes y que destrozarían los cartones con facilidad.

Cada día al despertar se sorprendía de haber pasado una noche más sin que nadie ni nada la atacara. Para la niña de cuatro años todas las mañanas eran como renacimientos; todas menos la última cuando estaba a punto de cumplir los cinco.



1 de septiembre de 2012

En su Paraíso.




Le gustaba flotar sobre esas blancas nubes y con los ojos cerrados poder mirar mas allá de lo que su mente jamás soñó en alcanzar, nunca imaginó que podía ser tan dichosa sin tener nada de lo que hoy tanto había deseado. Y en un impulso subió a aquel blanco paraíso…

Y giró por todo el universo con los brazos abiertos y carcajadas muy altas que le salían del corazón, allí podía dar rienda suelta a sus emociones sin temor a reprimendas. Nadie le iba a prohibir que saltara de estrella en estrella y que en la luna se balanceara sin temor a caerse, que se aferrara a la cola de un cometa y viajara hasta el infinito con entera libertad. 

Desde la tierra los que miraban al cielo se mostraban extrañados de que en el firmamento alumbraran esa noche dos estrellas más. ¡Incrédulos! No sabían que esos luceros eran el resplandor de unos ojitos infantiles que por primera vez eran felices. 

En aquella casa en donde hasta hoy había vivido ignoraban la eterna felicidad de su hija, sus padres continuaban celebrando la comunión de la niña rodeados de su amigos y familiares, donde no había niños ni juguetes, solamente conversaciones de mayores que a los niños no les estaba permitido escuchar.

Ya muy tarde alguien preguntó:

--¿Y la pequeña...?

--Se quedó dormida en su habitación. Dejarla que así no anda por aquí molestando…

22 de julio de 2012

El campo de amapolas.




Nunca se sintió parte de ese pueblo al que sus padres se trasladaron, había muchos niños y con todos jugaba pero percibía algo en sus miradas que le repetían una y otra vez que no era como ellos.
Después de un tiempo pidió permiso a sus padres para hacer un jardín en un trocito de la finca que había al lado de la casa y se lo concedieron. “¡Que rara era la niña! ¿Para que querría ella un jardín si nunca había visto uno...?”
Todos los días después del colegio merendaba sentada en su jardín, arrancaba alguna hierba que no debería de estar allí, lo regaba y le contaba sus inquietudes, sus tormentos y entusiasmos.
Un día su padre le informó que se irían a otra ciudad más grande, la pequeña preguntó si se podría llevar su jardín… supo la respuesta cuando las carcajadas se introdujeron en su cabeza y las lágrimas hicieron brillar sus ojos. Pensó y pensó quien podría cuidarde su jardín para que sus flores no se secaran y no sufrieran por ella y se lo pidió a su mejor amiga, le dijo que no podría porque cuidando de todos sus hermanos ya no podía ni jugar menos regar un jardín.
En la nueva ciudad había de todo, menos el pedacito de tierra con flores que tanta calma le había dado.Una mañana la niña desapareció y aunque buscaron por todas partes jamás la encontraron.
Mientras tanto lejos de allí, aquel que ayer fuera un jardín hoy era un campo de amapolas cada vez más poblado de color.
Desde hace muchos años… nadie sabe cuantos, en ese campo siempre hay amapolas sin importar la estación,  también cuentan que nadie es capaz de adentrarse en él, porque un dolor interior inmenso le hace retroceder.

 Cuentan que tal vez en él duerma alguien dulcemente y las amapolas protegen su sueño…

18 de marzo de 2012

Sábado por la mañana.



Deseaba que todos los días fueran sábado por la mañana. Ese era el día que su padre la pasaba a buscar al termino de la jornada semanal y se la llevaba a casa. Esperaba con ansiedad en la acera acompañada de una odiosa monja que solo le sonreía un día y un momento, justo cuando veía aparecer a su padre por la curva de la carretera. Ella corría a abrazarle, él la subía en sus brazos y le daba un beso, era pequeño y no se repetía en ningún otro momento, pero era su beso del sábado a la mañana ¡todo era genial! No tener que estudiar, perder de vista a las monjas, el abrazo de su padre y el beso…, todo era maravilloso un día a la semana. No pedía más porque no sabía que había más.

Le gustaba estar en su casa, era libre de hacer lo que le mas le gustaba, jugar en la tierra con sus juguetes, aunque tenia que dormir en su habitación sola. No le gustaba dormir sola, tenía demasiados miedos y unas aterradoras pesadillas que hacían que las noches fueran eternas acurrucada debajo de las mantas.

Un día sus padres le dijeron que se marcharían a otra ciudad y que ya no volvería al internado, eso era fantástico, era la mejor noticia de su corta vida.

Después de unas semanas de permanecer en casa de sus padres una noche lloró hasta quedarse dormida y soñó que regresaban a la anterior ciudad para volver al internado… despertó con la esperanza y la ilusión, hasta que comprobó que solo había sido un sueño.

¡Tenía que volver! en esa casa no había tierra para jugar y además había perdido en aquella curva el beso de los sábados.


10 de diciembre de 2011

Al despertar…




 Despertó de un largo letargo. Luchó por acomodarse de nuevo en el asiento del barco, miró a su izquierda y comprobó que no estaba sola, un hombre estaba a su lado, le pidió disculpas por haber invadido su espacio ¡ni se inmutó! simplemente ocupó el sitio ahora vacío y se acomodó él.

Ese no era el puerto del que deberían estar bajando, era justo el del otro lado de la ría…

El grupo de amigas entraron en el único bar de la isla y protestaron por la situación. El camarero sin alterarse en lo más mínimo les dio a cada una algo de comer y les informó que a las cuatro de la mañana saldría del puerto un barco que las llevaría a la otra orilla. Desconcertadas pero resignadas salieron a la calle comentando lo raro que era todo aquello, se sentaron en el bordillo de la acera y decidieron comer los bocadillos, ¡los tiraron de inmediato! Del interior salían gusanos y más bichos que se pararon a identificar.

Desde la acera de enfrente les observaba una mujer muy mayor con vestimenta de colores, piel morena y acartonada… ¡sintieron en su médula un increíble temor! La mujer ordenó a su tigre que fuera a rebuscar entre sus cosas y trajera lo que tuviera algo de valor. El tigre obediente así lo hizo mientras las chicas incapaces de moverse ni un milímetro comprobaban que se habían quedado con lo puesto y las mochilas vacías…

A las cuatro el barco salió del muelle. Una espesa niebla les impidió ver que navegaban en círculo… ¡Un amplio circulo donde el centro no existía!

 Al igual que la otra orilla.
 

4 de septiembre de 2011

El gato que lloraba.


El maullido de su gatito la había despertado. Todavía tenía más sueño, quiso volver a dormirse pero su amigo quería jugar…

Pink se desperezó, retiró las sabanas y se levantó… ¡Titus no estaba en su cama! ¿Dónde estará…? Era extraño, su hermano jamás se levantaba en silencio, la habría despertado solo para fastidiarla…, tomó a su gato en brazos y salió a buscarlo intrigada. 

La casa estaba vacía. Cansada de rebuscar se resignó a su suerte. ¿Cómo iba a decirle a su madre que había perdido a su hermano pequeño? Temía el castigo…

Pasaban las horas y sintió hambre, buscó algo para desayunar y no encontró nada ¿Nada…? ¿Y si estuviera Titus en casa que iba a comer?
Sentada en su rincón miraba el reloj de la pared… ¡las doce!
La puerta se abrió…, se levantó todo lo aprisa que pudo. Su madre entraba…

--¿Dónde estabas? ¡No sé dónde está Titus! ¡¡No lo encuentro….!! Y tengo hambre no hay nada para desayunar…

--- ¿Cómo que no hay nada para desayunar?  Hay huevos y patatas si tuvieras hambre habrías hecho una tortilla. ¡¡Y no molestes más que ahora mismo voy a cocinar!!

Pink, se sintió fatal, no se le había ocurrido hacer una tortilla…, claro que ella nunca había cocinado,  pero parecía fácil y además todos decían que para tener ocho años era muy lista… aunque…, ¿Cómo se harían las tortillas redondas…? 

-- ¡Y Titus no está en casa, le busque por todas partes! ¡Cuando desperté él ya no estaba…! ¿Dónde estará?

---A Titus lo llevé a casa de los primos a pasar el día.

Su madre se dirigía hacia la cocina, mientras ella pensaba que también le hubiera gustado pasar el día con sus primos, se acurrucó de nuevo en su rincón, estaba triste pero al menos se libró del castigo…



Su gatito se acomodó en su  regazo y ella le acarició sin mirarle…, por eso no pudo ver que de sus felinos ojos salían lágrimas que se escondían entre sus blancas patitas…

Translate