La casa de los regalos.

Al otro lado están casí todos los PREMIOS Y REGALOS, que me habeis dado. Muchas gracias.
Ahora mismo hay un Premio de Rayén.
En un blog nuevo que espero que funcione y os guste.

4 de septiembre de 2011

El gato que lloraba.


El maullido de su gatito la había despertado. Todavía tenía más sueño, quiso volver a dormirse pero su amigo quería jugar…

Pink se desperezó, retiró las sabanas y se levantó… ¡Titus no estaba en su cama! ¿Dónde estará…? Era extraño, su hermano jamás se levantaba en silencio, la habría despertado solo para fastidiarla…, tomó a su gato en brazos y salió a buscarlo intrigada. 

La casa estaba vacía. Cansada de rebuscar se resignó a su suerte. ¿Cómo iba a decirle a su madre que había perdido a su hermano pequeño? Temía el castigo…

Pasaban las horas y sintió hambre, buscó algo para desayunar y no encontró nada ¿Nada…? ¿Y si estuviera Titus en casa que iba a comer?
Sentada en su rincón miraba el reloj de la pared… ¡las doce!
La puerta se abrió…, se levantó todo lo aprisa que pudo. Su madre entraba…

--¿Dónde estabas? ¡No sé dónde está Titus! ¡¡No lo encuentro….!! Y tengo hambre no hay nada para desayunar…

--- ¿Cómo que no hay nada para desayunar?  Hay huevos y patatas si tuvieras hambre habrías hecho una tortilla. ¡¡Y no molestes más que ahora mismo voy a cocinar!!

Pink, se sintió fatal, no se le había ocurrido hacer una tortilla…, claro que ella nunca había cocinado,  pero parecía fácil y además todos decían que para tener ocho años era muy lista… aunque…, ¿Cómo se harían las tortillas redondas…? 

-- ¡Y Titus no está en casa, le busque por todas partes! ¡Cuando desperté él ya no estaba…! ¿Dónde estará?

---A Titus lo llevé a casa de los primos a pasar el día.

Su madre se dirigía hacia la cocina, mientras ella pensaba que también le hubiera gustado pasar el día con sus primos, se acurrucó de nuevo en su rincón, estaba triste pero al menos se libró del castigo…



Su gatito se acomodó en su  regazo y ella le acarició sin mirarle…, por eso no pudo ver que de sus felinos ojos salían lágrimas que se escondían entre sus blancas patitas…

25 comentarios:

Towanda dijo...

Ostras, Campoazul... ¡pobre Pink, con solo 8 años y tener que hacer una tortilla!.
Un poco dura su madre con una niña tan pequeñita.

Me gusta mucho cómo cuentas todo, guapísima.

Un besazo.

Towanda dijo...

Menos mal que tenía un amigo de verdad...

Taty Cascada dijo...

Existen ésta clase de "madres", mujeres carentes del preciado gen maternal. Seres fríos, ajenos a todo contacto con la piel, con el calor maternal...Pobrecillos niños, crecen; pero nunca olvidan la ausencia de afecto y preocupación materna. Su destino se volcará en buscar afecto en todos lados, evadirse de la realidad mediante drogas, licor o lo que sea. Por eso los animales cumplen un rol tan importante, dar ráfagas, semillas de afecto, a un corazón que sólo necesita amor...Qué fuerte amiga, me dolió, quizás porque soy madre y adoro los niños.
Besitos.

Humberto Dib dijo...

Qué madre... me dejo algo conmovido.
Un beso.
HD

Diazul dijo...

Una historia tierna entre Pink y su gatito...pero carente de amor maternal..mmm.o tal vez ese amor maternal si existe pero muchas veces las personas en esta caso la mamà de Pink..no saben expresarlo, vaya son poco cariñosas con los hijos.

Que tengas un hermoso domingo.
Besos

Adriana Alba dijo...

Que relato tan tierno, cargado e sentimientos amorosos, has creado con tus palabras una atmòsfera càlida y con sabia moraleja.

abrazos.

El canto de la luna dijo...

Primero felicitarte por las fotos,¡están genial!

En cuanto a Pink,pobre niña...

Me pregunto cuantas Pinks habrá hoy en día...
algunos hijos con tanto exceso de mimos...y otros tan carentes de ellos.
En fin...

un beso.

Noelplebeyo dijo...

los felinos nunca fallan

Shang Yue dijo...

qué fácil es sucumbir al miedo

SUPERMENDO dijo...

El gatito le dió a Pink el cariño que no tenía. A veces el amigo irracional es el único que nos queda. Saludos.

MEN dijo...

Pobrecita… que penita… es injusto el trato de diferencia entre los dos hijos. Como madre no lo entiendo. Que se haga una tortilla!!! Nada más y nada menos!! Pero señora que tiene 8 añitos y la próxima vez que este sola lo intentara y que pasara?.No quiero pensarlo. Me ha encantado la ternura del gatito, no es animal de mi devoción pero son muy inteligentes y cuando quieren muy cariñosos.
Tu imaginación es increíble. Un bessito

RELTIH dijo...

MUEVE FIBRA TU TEXTO...

Belén dijo...

Los gatos siempre tienen cierta cadencia empática :)

Besicos

Claudio Ariño dijo...

Con una madre así, menos mal que estaba el gato.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Que belleza de letras que nos has dejado. Como siempre un placer.

Saludos y un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

Siempre impresiona cómo los animales saben captar el estado emocional, y ponerse de parte de quien les acaricia. Igual la próxima vez le salta a los ojos a la madre, que se ande con cuidado

Estrella Altair dijo...

A veces la vida.. te oferta eso.. y en la infancia es difícil solucionarlo...

pero tu lo resuelves tiernamente con los animales que dan mucho cariño, consuelo y amor..

Un besazo muy fuerte, tenía ya ganas de volver a leer tus relatos cálidos y sensibles.

Jaumerei dijo...

Triste y tierna historia, bellamente narrada.

Besitos

Mixha Zizek dijo...

Una historia triste, pero hay madres muy abusadoras, realmente un relato muy conmovedor, besos

Nómada planetario dijo...

Más que madre, esta niña tenía una sargento en casa.
Besos mientras pienso en un pincho de tortilla.

Mª Jesús Verdú Sacases dijo...

El relato me ha emocionado. Retratas los sentimientos con gran maestría. Sigue así. Es una bendición para los que te leemos

ANTIQVA dijo...

Amiga, un texto terrible, sobre todo porque sabemos que es mas frecuente de lo deseable... Cuantas criaturas han pedido su infancia asi...

Un abrazo grande

Anónimo dijo...

Qué ternura desliza el relato.

Raúl
El alma difusa.

disancor dijo...

Feliz fin de semana.
Un beso.

Juanjo dijo...

Los gatos están tristes en los relatos y las canciones; aunque con esa madre tan dura, yo, de ser gato, estaría cabreado.

Besos.

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