
¡¡Era tan feliz!! ¡Nunca se había sentido así!..., sin lugar a dudas estaba enamorada, el corazón se lo decía a cada latido…
Hacía dos meses que se habían conocido y desde entonces no habían dejado de quererse ni un solo día.
Él era su dulce repartidor que un día le vino a entregar un paquete especial…, y fue directo al fondo de sus sentimientos. Ella sabía que no podían estar siempre juntos… ¡él se lo había explicado con mucho nerviosismo…! era repartidor de una zona muy extensa y había noches que tenía que dormir en alguna pensión cercana al pueblo que ese día le habían asignado¡¡…lo entendió! ¡Era la manera que tenía de decir las cosas! o no sabía que…, pero ella se creía todo lo que su dulce repartidor le decía…
Esa tarde la había llamado para quedar en un discreto restaurante a las afueras de la ciudad, le había dicho que necesitaba decirle algo importante y no quería que nadie les molestara.
¡Necesitaba intimidad! ¡… que romántico!
Durante toda la comida su amado no había conseguido decirle eso tan misterioso… ¡que emoción!!...puede que quisiera que vivieran juntos…, puede que ya para siempre se quedara en su casa y que después de tanto derroche de amor no tuviera que irse con tanta prisa… (¡Eso de las prisas nunca lo entendió bien!), no le importaba…, en su casa quedaba flotando su aroma y los besos en su piel.
Estaba tan emocionada con sus pensamientos que apenas le escuchaba…!
--…y no me atreví a decírtelo antes por temor a que no lo aceptaras porque…
¿¿Pero que estaba diciendo??...¿de qué hablaba?... ¡Que tonta, absorta en sus pensamientos el pobre había estado hablando y no le había prestado atención…, se sintió mal….
--Perdona cielo, es que estaba distraída y… ¿qué temes que no acepte? …pero si sabes bien que todo lo que venga de ti para mi es sagrado… huy disculpa, no te dejo hablar…, dime cielo…
¡¡¡Le costaba tanto mirarle a los ojos cuando él hablaba!!! Miraba su boca…, deseando besar esos labios, (que tantas veces se sentían inseguros).
--Verás…, te decía…, que me gustas mucho eres muy guapa…, y te aprecio…, ¡de verdad que si!...pero es que mi mujer está empezando a sospechar…, no me atrevía a decírtelo…, pero esperamos nuestro segundo hijo y no podré salir de su lado…, y no sabía cómo decírtelo, lo siento mucho…yo…
Estaba paralizada, no se lo podía creer¡¡Todo era fingido!!
…Se levantó de la mesa del discreto restaurante y…, con la desilusión en los ojos, que luchaban por no llorar y la rabia a penas contenida, arrancó el abrigo del respaldo de la silla, tomó el bolso y cogió las llaves del coche.
¡Se giró para marcharse….!
--cariño...! las llaves del coche¡¡ Esas son las mías…!!
--¡¡sé que son tus llaves!!...! Te las dejo en el río de enfrente…. ¡supongo que sabrás nadar tan bien como engañar! ¡¡Tu mujercita te vendrá a buscar, solo tienes que llamarla y mentirle como a mi…!!
Clavado en la silla, sintiéndose el objeto de todas las miradas, suplicaba ser tragado por la tierra…
¡¡ Y… ya estaba tardando…!!