¡Ala, ya soy invisible! Esto es una gozada. He tardado en encontrar la pócima pero ha merecido la pena…, ¡¡ esto es lo máximo!!
Os estaréis preguntando cómo he podido hacer yo sola una cosa así, pero como ya os he contado hace un tiempo que “soy bruja” y como la práctica solo se adquiere practicando pues he practicado todo lo que he podido y más, deciros que ahora soy buenísima, (o malísima, eso ya depende de los criterios de cada uno).
Como soy una bruja de incógnita os contaré sin remilgos algunos de los secretillos que he descubierto en este nuevo y estupendo estado.
No comprendía el carácter de mi amado jefe y me he invitado a pasar una velada en su casa…¡para partirse! No me extraña que quiera hacerse el gallito en la empresa porque en casa antes de entrar deja los pantalones en el felpudo…, ¡su mujer sí que tiene poderío! ¡Vamos, porque sé que soy invisible…! de lo contrario no me atrevería a pasar de la puerta…
¡Que velada! Tuve suerte y hubo noche romántica ¡ja!...¡ Ni Alfred Hitchcock, hubiera conseguido una noche de terror mejor que ésta sin una gota de sangre…!
Ya de vuelta a mi casa he pasado un momento por la casa de mi vecino “el musical”…¡¡Joder!! He decidido perdonarle y he comprendido a la perfección semejante volumen a deshoras…¡es que ni el mismísimo Nacho Vidal en sus mejores actuaciones podría haberlo mejor, ¡que tío, si se las trae a pares!...y no me extraña, por separado no podrían seguir su ritmo, ¡vamos!, que un poco más y me apunto…, pero el ser invisible también tiene sus inconvenientes…
En fin, que como me encuentro muy bien y no necesito vestuario de temporada, he decidido que me pasaré unos días más en este estado haciendo visitas sorpresas…¡por ahí!
Pero solo en las casas donde habiten gatos…, me gusta estar acompañada de seres que me comprenden y me miran bien…






