¡¡Genial!!
Mi amiga la del herbolario había elaborado una loción con aceites esenciales,
me dijo que era una mezcla especial solo para mi piel. Esa misma tarde tenía cita con
mi masajista. No tuve ninguna duda, el regalo vendría conmigo.
Nada más
entrar le di la pequeña botella y le conté que hoy mi masaje seria personalizado,
porque ese preparado era único, adaptado a mi.
--No
hay inconveniente (me dijo).
Mientras yo me quitaba la ropa él intentaba a través
del olfato descubrir los ingredientes, al no conseguirlo me preguntó que contenía
pues no reconocía ninguno, le respuesta fue clara y concisa: “no tengo ni
idea”. Nos reímos, y me tumbe en la
camilla. Antes de cerrar los ojos vi cómo se ponía un poco de loción en las
manos y se las frotaba…
…Y
sentí sus manos recorrer mi espalda con una maestría y destreza hasta ahora
desconocidas, cada uno de sus dedos se transformaron en pequeños seres alados
que ágiles y expertos se paseaban con experiencia innata por cada rincón de mi
piel. Un aroma embriagador flotaba en la estancia, algo entre lo sensual y lo
etéreo, inspire con fascinación, lo note entrar en mis pulmones y mi mente lo
grabó para siempre como uno de los placeres que jamás habría que borrar. Di por
hecho que el masajista también lo había respirado porque advertí su inhalación y
segundos mas tarde su aliento perfumado fue a sucumbir en mi nuca. No me
molestó en absoluto ¡todo lo contrario!
Nunca
supe el tiempo que había pasado, pero me desorientó su voz que decidido me
decía:
-- ¡¡Qué!!
¿Preparada para empezar el masaje con tu loción mágica…?
--Sí...,
claro…. (Contesté incrédula).
Y un
guiño invisible voló hasta mi encantadora amiga, que tenia el maravilloso don
de manejar preparados con el poder de variar el tiempo y además moldearlo a
voluntad.










