…Como buenos hermanos es un relato precioso y
muy gracioso de Towanda. Me encantó y quise más, con toda la cara en un comentario
le pedí que hiciera una segunda parte y ella me dijo que la hiciera yo… jajaja ¡Eso
me pasa por pedir!
De
modo que esto es lo que se supone que sería la vida diaria de esos hermanos tan
majos creados por Towanda…
…y
todo iba bien y sin contratiempos hasta que la comida que mama nos había preparado
en los tupper con los respectivos nombres empezó a escasear, ninguno de los dos
alcanzaba a descifrar ese extraño misterio ya que el tupper sacado y vaciado
era devuelto de nuevo a la nevera, pero inexplicablemente no se rellenaba. La
ropa sucia no cabía en la lavadora y eso era todavía mas incompresible, ¡pero
si era lo que hacía mama…! metía la ropa sucia en la lavadora y al día
siguiente ya estaba de nuevo doblada y planchada en el armario. A punto
estuvimos de empezar la gran guerra final porque Manolo se empeñaba en asegurar
que alguna instrucción se nos estaba colando.
Lo que molaba era tener la libertad de llevar
chicas a casa… Tengo que reconocer que al principio tuvimos algún contratiempo
y casi llegamos a las manos, por culpa de Manolo; sus amigas eran una belleza y
empecé a entender y quise poner en practica la frase que desde pequeño había
escuchado a nuestros padres “hay que compartir”, pero mi hermano seguía sin razonar
y solo repetía “estas son mías” de modo que las broncas eran constantes. Ahora
ya no. Manolo consideró que era mejor tener paz en casa que chicas guapas, de
modo que ya solo le acompañan chicos y yo paso… no quiero meterme en su vida
intima.
De vez en cuando nuestros padres nos llaman
por teléfono y con voz temblorosa nos preguntan que tal nos va y no dejan de
recordarnos que hay que llevarse bien como buenos siameses que somos, respiran
aliviados al respóndeles que estamos bien en nuestro piso y como buenos hijos
que somos les invitamos a conocerlo… pero de momento no pueden, están muy ocupados
en no sé bien que proyecto complicado que les impide moverse a este lado de la
ciudad.
¡¡Pobres padres!! Nunca tuvieron una vida
relajada y parece que la cosa no mejoró mucho a pesar de nuestra independencia…
