Desde el Mirador de la Madroa se divisan las dos orillas de
la Ría de Vigo, siempre que no haya niebla, algo que pertenece
muy a menudo a la Ría como parte integrada del paisaje.
Con una altitud de 250 metros se pueden observar aparte de
la Ría, el puente de Rande (que con el objetivo que llevaba no pude fotografiar
porque se veía diminuto), el casco urbano y las islas Cíes.
La paz que allí se respira hace que las preocupaciones
queden en un segundo plano, dos horas son suficientes, pero he de reconocer que
cuesta regresar al ruido.