La maestra
rubia de bote la odiaba abiertamente, sin molestarse en ocultarlo a todos los
de la clase, muchas de sus compañeras la imitaban porque eso agradaba a esa
bruja.
A su llegada a este nuevo colegio Carla no entendía
el porqué de tal desprecio, pero a medida que pasaban los días iba
comprendiendo que había muchas diferencias entre ella y sus compañeras. Ella no
tenía glamour ni vestidos nuevos, todo lo contrario, sus vestidos eran herencia
de su hermana mayor y las artes de supervivencia de sus dos primos (sus
mentores). Y a ellos pidió consejo.
Entre
los tres estudiaron la situación, a la primera conclusión a la que llegaron fue: para
comprender a tu enemigo hay que conocerlo a fondo. Metieron todos sus datos en
Google y obtuvieron toda una primicia de la que saldría su fruto.
La
semana siguiente la profesora ordeno traer un texto de una historia verídica
presentadola como si de una leyenda se tratara, a Carla se le pusieron los ojos
como platos ¡¡había llegado su hora!!
“En un
pueblo costero había una familia muy pobre, tenían una hija a la que cuidaban y
daban la mejor educación, con el dinero que su madre obtenía limpiando casas y
su padre pescando en su pequeña barca compraban los libros y ropa nueva para
que su hija estudiara en los mejores colegios. La hija vivió siempre con solvencia
porque sus padres no se quedaban nada para ellos y de miseria un día fallecieron.
Su hija no fue al sepelio por temor a que alguien descubriera sus “vergüenzas
familiares” y mas ahora, que con carrera y trabajo no los necesitaba. Al pueblo
jamás había vuelto y jamás volvería ¡por supuesto! era una profesora respetada
de un colegio de renombre, eso es lo único que su mundo debería saber. Esa
desagradecida hija y prepotente profesora había cambiado el apellido de su
padre por el de su madre, así creyó borrar su pasado para siempre.”
--¿Es
necesario que nombre todos los datos de dicho personaje, profesora?
--¡¡No,
no!! Respondió la aludida, a punto del infarto.
Naturalmente
esta “leyenda” obtuvo la máxima puntuación, el respeto y simpatía por esta
adolescente pobre y todas las que en un futuro pudieran venir.


